Se viene la temporada estival y a todos nos gusta disfrutar del sol y la playa.
Te damos una serie de consejos para disfrutar del verano de la mejor manera.
El peor error es tomar el sol en las horas llamadas “pico”. Deberás evitar la exposición extrema al sol entre las 11:00 y las 17:00 por más filtro solar que utilices.
El sol, además de quemaduras, produce envejecimiento prematuro y en los casos más severos puede llegar a desencadenar el cáncer de piel o melanoma.
También hay que acentuar el cuidado según el tipo de tez y color de cabello, lo que se llama fototipo. No es lo mismo que alguien rubio y de tez clara esté tres horas bajo el sol que una persona morocha y de tez más oscura. Para los rubios, especial cuidado.
La ropa es el protector más utilizado. Recomendamos evitar el uso de colores oscuros, en especial el negro, ya que son absorbentes del sol. Los colores claros, son ideales, ya que “rebotan” el sol.
Dieta ideal para el verano
El cambio de estación evidentemente cambia nuestro metabolismo, por lo cual es necesario seguir una dieta diferente, ya que el cuerpo nos reclama un tipo de alimentación que nos haga sentir más fresco y ligeros.
Una dieta veraniega ideal debe ser abundante en cereales, arroz, pasta, legumbres y frutas.
No menos importante es el consumo de carnes, pescados y huevos en sus justas medidas.
Ingerir diariamente frutas jugosas -sin mezclar las dulces con las ácidas-, verduras variadas y ensaladas multicolores que se pueden acompañar de frutos secos y semillas o a las carnes.
Es importante que aumentes la ingesta de agua y demás líquidos para evitar la deshidratación.
Revisemos tu heladera.
Tu heladera puede ser una fuente de energía y salud o un arsenal de elementos que la dañen.
En una heladera saludable debemos encontrar a lo largo de todo el mes…
Poco: carne vacuna, cordero, cerdo, embutidos, fiambres, manteca, margarina, mayonesa, dulces, mermeladas, quesos madurados, refrescos, bebidas azucaradas, bebidas alcohólicas y alimentos muy salados y muy dulces.
Algo de: carne vacuna magra, pollo, pescado, queso, huevos, yogures, helados, manteca light y mayonesa light.
Mucho de: leche descremada, frutas y verduras crudas y cocidas, comidas caseras, agua y jugo de fruta.