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¿Qué es importante saber sobre el control de esfínteres en los niños?

Si la gente pudiera ver que el cambio se produce como resultado
de millones de pequeñas acciones que parecen totalmente insignificantes,
entonces no dudarían en realizar esos pequeños actos

Howard Zinn

Uno de los hitos importantes en el desarrollo de niños y niñas es el control de esfínteres, el cual se define como la capacidad de orinar y defecar voluntariamente en el momento apropiado y el lugar correcto.

Es un proceso biológico, determinado por la maduración neurológica, pero que también tiene implicancias emocionales y en el desarrollo psicológico.
Además, este proceso está fuertemente influenciado por la cultura, creencias y valores. Es por eso que en distintos lugares del mundo, se lleva a cabo de muy diversas formas. Nuestra cultura occidental, que se caracteriza por enfatizar la competitividad y la independencia desde temprano (que los niños/as duerman solos, que dejen el chupete…..), tiende también a presionar a los niños y niñas para que dejen los pañales a edades bastante tempranas comparado con otras culturas.

Un enfoque del control de esfínteres centrado en las necesidades del niño/a, refiere que tal como otros procesos biológicos (comer y dormir, por ejemplo) no debería ser enseñado. En realidad, independientemente de los estímulos que nosotros le demos, él o ella controlará sus procesos de evacuación en el momento en que esté listo.

Dicho de otra manera, más que enseñar al niño/a a controlar esfínteres, nuestra tarea es socializarlo acerca de cómo en nuestra cultura realizamos los procesos de evacuación, y ayudarlo en ello .

El control de esfínteres sigue habitualmente una secuencia:

• Entre los 18 meses a los 2 años los niños suelen lograr el control anal tanto nocturno como diurno.
• Tiempo después el niño anticipa la sensación de hacer pis y/o decir que está mojado.
• A partir de los 2 años, se produce un incremento en la capacidad de la vejiga y se inicia el control: primero, de día y algo más tarde, en la noche.

Entre los 3 y los 4 años debe haberse logrado tanto el control diurno como el nocturno.

Es conveniente que antes de iniciar la educación del control de los esfínteres, el niño haya aprendido otras cosas sencillas como: ayudar a vestirse, obedecer pequeñas órdenes, entender lo que es la “caca”, el “pichí” u otros conceptos similares que se utilicen en cada familia.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar al niño?

El rol de padres, madres y educadores es observar al niño o niña e identificar las señales que indiquen si está en proceso de adquirir el control o aun no.

CONTROL INTESTINAL En primer lugar, considerar que todo aprendizaje debe ser establecido en forma lenta y gradual y que los niños sienten satisfacción en asimilar nuevos conceptos.

Nunca se debe forzar la situación.

Al comenzar la enseñanza del control intestinal aprovecharemos el momento de cambiar el pañal sucio y desecharlo en la pelela.

Animaremos al niño a practicar, le bajaremos los pantalones y lo colocaremos un corto tiempo en la pelela. Esto lo haremos cuando observemos que el niño muestra algunas señales que indican sus ganas de defecar ( se lleva la mano al pañal, se pone rojo, hace fuerza, se agacha…) o aprovecharemos después de comer (en este momento la necesidad de evacuar es más frecuente).

Estimularemos el deseo natural de imitación, que vea a un hermano mayor u otro niño cuando esté defecando.

Al inicio premiaremos cualquier intento con contactos físicos, besos o palabras cariñosas; luego solamente se premiaran los éxitos, pero se seguirán elogiando los intentos.

Pondremos ropa fácil de quitar. Las primeras veces apenas podrá esperar a bajarse el pantalón y se sentirá frustrado si se le “escapa”. Por este motivo es más sencillo iniciar el aprendizaje en verano.
Si consigue sentarlo en el inodoro, póngale una tapa reductora así el niño estará cómodo y seguro y un taburete para que no le cuelguen las piernas; lo que facilitará el acto.

MICCIÓN DIURNA La micción diurna suele lograrse después de que se haya conseguido el control de la deposición. Han de seguirse pasos similares a las del control intestinal.

MICCIÓN NOCTURNA El momento en el que un niño o una niña son capaces de controlar sus esfínteres durante el sueño es muy variable; frecuentemente, ocurre de forma normal entre los 2 y 4 años de edad. Después de conseguir el control diurno de la orina se le animará a que lo logre durante el sueño.

CONTROL DE ESFÍNTERES Se puede ayudar limitando la bebida a partir de las últimas horas de la tarde, y siempre llevarlo a orinar antes de acostarse.
Aun asi, alrededor de un 10% de niños se orinan en la cama a los 6 años. Si este es el caso de su hijo/a, consulte con su pediatra que le orientará en la conducta a seguir.

Nunca debemos:

• Apurarnos. Cada niño madura con su ritmo; conseguir buenos resultados se logra en un tiempo muy variable de unos niños a otros.
• Amenazarlo, rezongarlo, castigarlo… cuando no logra controlar los esfínteres.
• Ridiculizarlo frente sus hermanos u otras personas. Nunca compare a su hijo con otro.
• Forzarlo a utilizar el inodoro.
• Ponerle ropa difícil de manejar por el niño.

Si tarda en controlar la micción nocturna, debemos tratar el tema con naturalidad, dándole la importancia que tiene, ni más ni menos. Podemos pedirle que ayude a cambiar la ropa de la cama y a cambiarse él y premiarle con cosas que le gusten los días que no se haga pis.

Dr Damian Pietrafesa
Pediatra- Gastroenterólogo Pediatra